Cambia la frecuencia y observa cómo se relacionan f, T, λ y c.
La antena es una varilla vertical. El campo E oscila arriba y abajo, y el campo B lo hace en horizontal. E, B y la dirección de avance son perpendiculares entre sí: es una onda transversal.
Observa el punto P. Su campo tarda un periodo T en repetir el mismo valor, y en ese tiempo la onda avanza exactamente una longitud de onda λ. Por eso c = λ / T = λ · f.
La antena receptora debe tener la misma orientación que la emisora. Si la giras 90°, la señal recibida cae mucho.
Ahora la antena está tumbada. El campo E oscila de lado a lado, en el plano horizontal, y el campo B pasa a oscilar en vertical.
La propagación no cambia: con la misma frecuencia, la onda tiene el mismo periodo T, la misma longitud de onda λ y viaja a la misma velocidad c. La polarización solo indica hacia dónde apunta E; no depende de la frecuencia.
Un ejemplo cotidiano: muchas antenas de TDT de los tejados tienen las varillas horizontales porque el emisor transmite con polarización horizontal.
El campo E ya no oscila en un plano fijo: gira alrededor de la dirección de avance sin cambiar de valor. Si miras toda la onda en un instante, sus vectores dibujan una hélice.
Es la suma de dos ondas, una con polarización vertical y otra horizontal, de igual amplitud y desfasadas 90°, es decir, un cuarto de periodo. Compruébalo en la gráfica: cuando una componente es máxima, la otra vale cero. En el punto P, el vector E da una vuelta completa en cada periodo T.
El sentido de giro distingue la polarización a derechas (RHCP) de la polarización a izquierdas (LHCP). Aquí se usa el criterio IEEE: mirando en la dirección en que avanza la onda, a derechas gira en sentido horario. Una antena helicoidal emite en el sentido en que está enrollada.
Se usa en satélites y GPS porque la recepción no depende de cómo esté girada la antena alrededor del eje. La antena receptora debe tener el mismo sentido de giro: con el contrario, la señal se pierde casi por completo. Una antena lineal recibe la mitad de la potencia (−3 dB) en cualquier orientación.
Una antena ideal isotrópica radia por igual en todas las direcciones. Los frentes de onda son esferas que se alejan a velocidad c, separadas entre sí una longitud de onda λ. Aquí ves un corte de esas esferas.
La energía se reparte sobre una superficie de 4πr², cada vez mayor. Por eso la intensidad disminuye con 1/r² y el campo E con 1/r. Si duplicas la distancia, la intensidad se reduce a la cuarta parte: −6 dB.
Lejos de la antena, un trozo pequeño de esfera es casi plano. Por eso las vistas de polarización vertical y horizontal (ondas planas) describen bien lo que llega a un receptor lejano. Las antenas reales no son isotrópicas: concentran más energía en unas direcciones que en otras.